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The Art and Architecture of Le�n Battista Alberti

The Art and Architecture of Le�n Battista Alberti

Summary: Reviews Santa Mar�a, a book describing the art and architecture of Italian artist Leon Battista Alberti.

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La fachada de León Battista Alberti

Analizar la fachada de Santa María Novella implica interpretar la historia, la cultura y los pensamientos filosóficos en los que Alberti se encuentra inserto. Partiendo de la concepción de la arquitectura como disciplina cultural, en donde toda obra constituye un saber en sí misma, el análisis de una obra en particular requiere ciertos conocimien-tos que exceden el "marco arquitectónico."


Alberti es un humanista, y como tal, su obra abarca diferentes campos culturales. Pre-cisamente la fachada de Santa María Novella no es una mera obra de arquitectura, sino encontramos también en ella conceptos de la historia, la filosofía y la religión.

La cultura del humanismo vuelve al pasado clásico y se desarrolla a partir de cambios en la estructura sociopolítica europea. En esta nueva estructura de ciudad-estado que comienza a conformarse toma particular importancia la figura del burgués, quien re-presenta al nuevo espíritu moderno, motivado por cambios políticos, sociales y filosó-ficos. Estos cambios filosóficos se "aplican" al hombre y aparece el YO y el sujeto in-dividual comienza a diferenciarse del sujeto colectivo. Este cambio lleva a la arquitec-tura moderna a lidiar entre la respuesta que requiere el nuevo sujeto y la respuesta que se brindaba a la comunidad de intereses medievales.

La figura del burgués demuestra que cada hombre puede forjar su propio destino con su acción individual. El hombre empieza a buscar su voluntad personal, más allá de lo divino y la fortuna. La fortuna y la virtud se complementan, donde la fortuna no de-pende del hombre y hace todavía referencia a lo sagrado, y la virtud depende exclusi-vamente del hombre, de su voluntad de dominio del territorio, pensamientos, objetos, naturaleza, etc. Razón y mito se complementan, se retroalimentan mutuamente.

Los humanistas, en su vuelta a lo clásico, buscan la belleza, la verdad. El hombre obtie-ne el conocimiento a partir de la observación de la naturaleza; combinando esto con la razón. El hombre ya no se propone dominar la naturaleza, sino observarla y encontrar el saber divino que ésta proveía. Se vuelve a observar la perfección y se racionaliza esta observación con la organización matemática y geométrica de Dios y la naturaleza.

A partir del Siglo XIV se recuperan las relaciones matemáticas entre el hombre y Dios utilizadas por los griegos en la Antigüedad. La concepción vitruviana de las pro-porciones humanas fueron un elemento fundamental. Los ilustres de esta época en-contraron en estas proporciones la solución divina que estaban buscando. En el hom-bre habían encontrado las proporciones perfectas creadas por Dios, las cuales tenían que utilizar para construir los edificios sagrados. Y el circulo y el cuadrado eran las formas que hacían posible materializar la perfección de esas proporciones. Eran pro-porciones trascendentales que debían seguir en busca de la perfección deseada. Se consideraba las matemáticas la forma de llegar a la sabiduría de Dios por ser una ciencia exacta, perfecta, divina y a la geometría la herramienta que lograba la armonía necesaria. Los artistas habían logrado la consolidación y la popularización de las ma-temáticas para la interpretación de la realidad material. Se buscaba que las iglesias alcancen proporciones universalmente válidas, impactando por su pureza y sencillez geométrica, en donde se note la presencia de un orden divino dado por leyes matemá-ticas inmutables.

A partir de esta filosofía, en el Siglo XV se empiezan a abandonar conceptos que an-tes se veían como fundamentos básicos de la arquitectura. La tradicional planta de cruz latina formada por una larga nave, un transepto y un coro comienza a dejarse de lado, y se adopta la planta centralizada como tipología a utilizar.

El paso de la iglesia basilical a la de planta centralizada fue el resultado de los cam-bios filosóficos en la interpretación de Dios: la comprensión de Dios mediante los sím-bolos matemáticos del centro, círculo y esfera dieron lugar a la importancia de la plan-ta central.

Alberti habla de los templos como la forma en la que Dios se representa en la tierra. Los ve como lugar Divino, y por eso cree que la tipología de la iglesia debe basarse en la forma más perfecta posible, la más divina e imperfecta. Lo perfectamente bello, la naturaleza, prefiere las formas redondeadas; y no hay entonces ninguna forma geomé-trica que responda mejor a esta demanda de armonía y belleza que el círculo o sus formas derivadas.

A pesar de este fuerte ideal y del camino a seguir que el mismo marcó, las iglesias con planta central no son las más frecuentes. Es entonces como el concepto que no se te-nía en planta, se empieza a buscar en otros puntos importantes de las iglesias, como las cúpulas levantadas sobre círculos.

La arquitectura sagrada, además de estar basada en estas proporciones divinas que derivan del cuerpo humano y de la naturaleza, debe estar implantada en un terreno elevado, en donde pueda tener una monumentalidad creada sin construcciones alrede-dor y con una plaza, con un basamento que la separe de la vida cotidiana, por lo mismo que las ventanas deben estar a una altura en las que sólo pueda verse el cielo. Debe ser el mayor ornamento de la ciudad manteniendo pureza y sencillez.

Al momento de intervenir sobre la fachada de Santa Marìa Novella Alberti se encuen-tra con una construcción medieval. Sin embargo, decide introducir la concepción mo-derna sin necesidad de eliminar los elementos góticos. Combina en la fachada una ar-quitectura medieval con una arquitectura clásica demostrando que es posible interpre-tar la historia como concepto, pudiéndose aplicar a la misma arquitectura antigua. Con-sigue en esta combinación de arquitecturas de diferentes momentos de la historia resaltar el concepto que retoma de la arquitectura clásica: la belleza y la armonía que encontramos en la naturaleza se puede alcanzar incluso con la correcta combinación de las distintas arquitecturas, siempre que se mantengan las proporciones matemáticas y geométricas de las partes con el todo.

Existe también una fusión entre el mito y la razón en la fachada. Alberti retoma de la antigüedad clásica no solo la belleza perfecta que Vitruvio encontraba en las propor-ciones y la simetría del cuerpo humano (microcosmos), sino también la astrología her-mética del macrocosmos. Resulta interesante la lectura que diferentes autores hacen de la postura de Alberti acerca de una misma obra clásica y de los conceptos que ob-tiene de ésta: Wittkower habla de cómo Alberti toma la jerarquización y la proporción de los órdenes clásicos en el Coliseo romano mientras que Bardeschi relaciona esta misma obra romana con los conceptos herméticos de Alberti al encontrar en la arena un diámetro de 365 pies, como los días de un año.

La relación con el Cosmos que hace Bardeschi de la fachada de Santa María Novella se contrapone con la interpretación del ornamento en el texto El Método Proyectual se-gún el "De Re Aedificatoria", en donde dice que el ornamento cumple un rol secundario en la obra. Éste habla de que las proporciones son para Alberti lo principal a definir en el aspecto de una obra, quedándole sólo el simple lugar de corregir las imperfeccio-nes que dan las proporciones a la decoración. Y esto sólo remitiría al autor a repre-sentar todos los mensajes y saberes que todo arquitecto de la modernidad tenía para expresar en sus obras mediante el uso de proporciones, formas puras y relaciones geométricas de los espacios. Con el modernismo, toma fuerza la intención de repre-sentar con todas las partes de un todo, la idea que el mismo todo tenía. La idea de unidad en todo momento llevó a pensar cada detalle en la decoración de manera que no sea sólo un instrumento visualmente agradable. Tenían que expresar una idea. Y en-tonces también deben tener diferentes jerarquías según la ubicación y la intención de ser mostrados. Y era con el uso de la geometría también en el ornamento que se ase-guraba la perfecta relación del microcosmos y el macrocosmos, y transmitir así su mensaje.

Desde la antigüedad la geometría encierra un mensaje astrológico en distintas figuras geométricas, donde el círculo representa lo celestial y el cuadrado lo terrenal.

En la fachada de Santa Maria Novella, Alberti alcanza la belleza consiguiendo la pro-porción equilibrada entre las partes y en la simetría, y por otro lado también consigue representar el Cosmos en la misma fachada. Esto nos lleva a una función ambigua, o quizás oculta, del ornamento en la fachada, ya que son muchas las interpretaciones que podemos sacar desde el análisis de la fachada. Por un lado el ornamento en lugares como la fila de figuras geométricas bajo la corniza sobre el basamento lo podemos interpretar como flores, que aluden al nombre de la Iglesia en Florencia. Tomando éste y los conceptos antiguos de la significación del cuadrado y el círculo, podemos hablar de que es en referencia a que la iglesia tomaba el concepto de templo antiguo en cuanto a que era el lugar en donde se representaba la divinidad en la Tierra, dicien-do que la flor, representando a la iglesia como elemento, esta dentro del círculo, que representaba el Cosmos, dentro del cuadrado, lo terrenal.

Con esta misma interpretación podemos justificar el hecho de que la fachada se en-cierre en un cuadrado, la imagen exterior visible de la iglesia nos transmite el mismo mensaje: la iglesia es la representación del macrocosmos en el microcosmos, por lo tanto la fachada en su totalidad conforma el sistema divino, encerrado en lo terrenal.

Pero de la misma figura en la cual encontramos la primer relación, y tomando la misma Santa Maria Novella para hablar de la Iglesia Fiorentina, decimos que esa figura esta hablando de las estrellas, representación del Cosmos, lo inmutable, lo Sagrado, que esta dentro de un círculo, que es la forma perfecta que alude a la divinidad inscripto en un cuadrado, desde donde pasamos a lo que corresponde a lo humano, lo terrenal, lo Pagano, encontrando un principio de la tradición hermética de la astrología, concluyen-do que lo Sagrado esta dado en el ámbito astrológico. Y sabiendo que Alberti conocía bien estos conceptos, nos da lugar a pensar que no es sólo una interpretación errónea de elementos que se dan por casualidad.

Alberti consigue en esta fachada el equilibrio en la combinación de la razón con el mi-to, en donde la belleza está representada por la armonía y el equilibrio, es la integra-ción racional y proporcionada de todas las partes (al igual que lo encontramos en la naturaleza), también se alcanza en la alusión a lo divino, a lo celestial. La naturaleza era lo perfectamente bello porque Dios la había creado así. Si bien el humanismo in-tenta interpretar la naturaleza en forma racional, todavía el mito y la astrología tie-nen un papel importante en todos los ámbitos culturales, y por lo tanto en la arquitec-tura.

La apariencia no se puede reducir a la mera relación racional de las partes, sino tam-bién a una verdad divina oculta en esta racionalización.

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